He regresado y lo que viene es una larga historia.
Empezaré más o menos desde donde dejé, por partes, como siempre.
Proceso FAC
Terminé de hacer las pruebas de ingreso a la FAC y finalmente salieron los resultados a principios de Diciembre. En la lista oficial no había salido como elegido. En un principio me emputé mucho porque mis exámenes habían sido muy buenos y esta vez no había tenido ningún problema médico, pero bueno, después los mandé a comer mierda y comencé a ver que hacer para llegar a dónde quiero llegar.
Sin embargo, el 15 de Diciembre recibí una llamada en la mañana:
-”Si buenas, Andrés por favor”
-”Con él”
-”Ah, qué tal, lo llamamos del comando de la Fuerza Aérea, ud ha sido elegido para el curso 83 de oficiales”
-”Pero un momento… yo no salgo en esa lista”
-”No, es que hubo un enredo y ud apenas salió elegido ayer”
-”Aah vaina!”
-”Bueno a ver qué tiene pendiente…hmm….a ver… hmmm…..mandar el certificado de las vacunas”
-”Listo”
-”¿Su dirección es xxxx xxx xxxx?”
-”Aja”
-”Le voy a enviar la carta de aceptación e instrucciones hoy mismo”
-”ok”
-”Felicitaciones en nombre del comandante, feliz día”
-”Gracias, igualmente”
Yo estaba medio dormido y no había caido en cuenta del todo del asunto. Eso fue un viernes, y al otro lunes estaba llegando la carta de aceptación por Servientrega. La carta era de 5 páginas y en ella había un mensaje de bienvenida, una lista de cosas para llevar, un formulario de aceptación (que tuve que reenviar), las cuentas para pagar y los requisitos mínimos del portátil que le piden a uno. Pidieron mínimo Intel Core Duo, 512RAM, Tarjeta video de 128mb… etc. “¡Tienen huevo!” pensé en un principio, pero a la larga mejor un buen PC. Sabrá el putas cual habrá sido el famoso “enredo”…. hmmm.



Después me puse las vacunas y todo eso y compramos lo que había que llevar (mucha merde por cierto, y mucha de la cual al final uno no iba a usar allá, como posteriormente me enteré). En eso se fue bastante plata y quedó listo.
De todas maneras, ya que se acercaba la fecha empezaba a pensar más en lo que se me venía encima y en como yo soy, y pues la iba a tener muy dura con mi personalidad anti-mandato y anti-injusticia y mi cierto pragmatismo (nótese el “cierto”). Llegó un momento en que pensé en no presentarme mejor, pero luego pensé que no podía darme el lujo de no intentarlo siquiera, y que si no lo hacía me iba a arrepentir toda la vida independientemente del resultado final.
Así las cosas, decidí presentarme al final. La entrada era el 9 de Enero y ofrecían un vuelo directo desde Bogotá así que decidí ir a Bogotá el 7 de Enero, estar donde mi abuelo hasta el 9 y luego partir desde allá. El 30 de Diciembre fui un rato a tomar foticos de Aviones al JMC y por ahí derecho compré el tiquete. Fiel a mi política de intentar volar en Aviones (o Aerolíneas) que no haya volado elegí el AVA9319 del domingo 7 de Enero. El vuelo era en Fokker 50 y nunca había volado en ese Avión.
AVA9319 MDE – BOG
El vuelo salía en teoría a las 9:40AM local pero venía retrasado desde Cartagena y terminamos saliendo a las 10:10 más o menos. Me tocó en el PH-MXS (quién sabe si todavía tenga esa matricula ya que Avianca está cambiando las matrículas Holandesas a Colombianas) y NO había puesto en ventana. Se montó todo el mundo, a mi me tocó al lado de una vieja ahí que ni fu ni fa y en la otra fila había una vieja ahí buena que estaba haciendo una conexión. Hicimos el taxi rapidisisisisimo y despegamos de la pista 36 (¡cómo amo los despegues joder!), ahí se veían 2 MD-83s de Avianca, uno de AeroRepública, un 757 de Avianca y en carga vi un 737 de Aerosucre.

A mi no me había tocado ventana pero la vieja que estaba a mi lado se jetió y tuve toda la vista para mi, lo que quería ver más que todo era el sistema del tren de aterrizaje del F-50 que entra en sus motores Pratt and Whitney 127B (análogo al del Dash-8) y lo pude ver perfectamente en despegue y aterrizaje. Volamos a 17000 pies. De los nombres de los tripulantes sólo recuerdo que el Primer Oficial se llamaba Mauricio. El vuelo con una ligera turbulencia y un bebe de shit chillando casi todo el camino, de resto sin novedades. Aterrizamos en la pista 13L de El Dorado y de ahí directo al Puente Aéreo, vi toda la tropa de Avianca, unos cuantos de Aerosucre y LAS Cargo, otro de Satena y el ex-renegado PH-AVH que ya estaba en colores de Ocean Air.
Me bajé del Avión de último otra vez y caminé a recoger mi equipaje. Mi abuelo estaba esperando ya.
Mini Tabogo
En el carro del Aeropuerto a la casa del abuelo llamé a mi mamá y hablamos lo de siempre. Ese día salimos a Almorzar a Crepes and Waffles (I love it) y luego sin novedad. Al siguiente día fuimos a La Vega (a decir verdad no tenía muchas ganas), la ida a La Vega fue típica… cantaleta de que la vida esto y aquella y la vida y blablabla la vida. Al regresar por la noche salí un ratico con Topper y Camilo ahí a Iserra 100 a tomarnos algo, jugar Daytona y hablar mierdita un rato (a Topper le habían robado un bisel del carro juarjuarjuar).
Al otro día madrugados a las 4:45AM porque había que estar a las 6:00AM en CATAM para tomar el vuelo.
Jump-start my FAC-1260
Llegamos puntualmente a CATAM y nos hicieron pasar después de una fila a una especie de cafetería, unos hablaban por teléfono, otros entre si, otros simplemente estabamos sentados esperando. Pensé que el día iba a ser muy muy largo (como efectivamente fue) e iba a comprar algo para comer, pero no se por qué no lo hice al final.
El caso es que en un momento dado nos pasaron a la plataforma y a hacer una fila. Yo tenía a la vista el FAC-1004, nada más y nada menos que el mismísimo C-130H que había transportado a los 56 pasajeros Colombo-Libaneses desde Siria en Agosto de 2006 por aquello del problemita entre Israel y Hezbollah, y pensé para mí mismo: “¡Qué chimba!, ¡Hercules!”. En ese momento nos hicieron dividir en dos grupos, yo quedé de último del primer grupo.

Al final resultó que ese primer grupo no iba en el Hercules, sino en un CASA-235 (el FAC-1260). Yo quería Hercules, pero de nuevo fiel a mi política me puse contento, pues tampoco había volado nunca en CN-235. En el camino de donde estabámos al CN-235 se me rompió la correa de un maletín, bien pesado que estaba y ahora sin correa. Mal que bien me monté en el Avión y me acomodé, la Primera Oficial era una vieja. Despegamos de la pista 13L de nuevo, antes de nosotros aterrizó un MD-11 de Martinair y casi me corro. Despegamos pues y tuvimos bastante turbulencia, y fue muy bueno porque las viejas gritaban jajaja.

Al lado mio había un man de apellido Yosa de Ibagué y otra de Villavicencio cuyo apellido no recuerdo. El vuelo transcurrió y llegamos a Cali, nos bajamos del Avión y formamos (¡de una vez!), fuimos recibidos por 3 alféreces y luego esperamos un tiempo.
Set!
Era entonces el inicio, el primer día. Inicialmente nos hicimos en frente del CN-235 los que habíamos llegado y nos tomaron foto y todo el cuento. Luego de unos minutos nos hicieron ir hasta el casino, yo casi me muero con ese maletín de mierda que no tenía correa y estaba como pesado. Llegamos al casino y nos hicieron pasar y sentarnos donde nos diera la gana, nos pasaron un papelito chiquito pa llenar con los datos de uno, de la mamá y una cosa de un seguro de vida. Ahí seguimos un rato hasta que llegaron los del Hércules. Luego empezaba un alférez a llamar a X personas a lista, y esas personas iban saliendo y formando afuera del casino. Cuando todo el mundo estuvo afuera salió el Teniente Coronal Rafael Acosta, quien dijo ser quién nos había elegido a todos por nuestros méritos y toda esa vaina (qué tan cierto sea todo eso, no lo sé). Luego se llenó eso de alféreces y cada uno iba eligiendo una fila (estabamos formados así), esa fila sería de ahora en adelante su escuadra, y cada escuadra pertenecería a un elemento de cinco. A mi me tocó ser el primer cadete de la primera escuadra del quinto elemento, al mando del alférez Edwin Alvárez. Luego de eso procedimos a ver en qué dormitorios nos había tocado y en qué camarote. Cada edificio de dormitorios tenía un nombre, y cada dormitorio tenía otro nombre. El caso es que a mi me tocó en el dormitorio Mentor I del edificio Galaxia III, y afortunadamente me tocó en la parte de abajo, no quería que me tocara arriba. Mi cómoda estaba justo a mi derecha.
La distribución fue así (visto desde la puerta e iniciando por el dormitorio del fondo, luego el del frente y hacia la derecha):
Camarote 1: Alférez Álvarez Hernández Edwin Arbey, Ibagué (pa él solito)
Camarote 2: Arriba – CD1 Cubides Rodriguez Diego Felipe, Bogotá (06). Abajo – CD1 Erazo Luna, Popayán (83)
Camarote 3: Arriba – CD1 Tamayo González David, Medellín (83) – Abajo Gil Gustavo, Bogotá (83).
Camarote 4: Arriba – Moreno Piñeros César Camilo, Bogotá (83) – Abajo, yo
Camarote 5: Arriba, Correa Jonathan David, Medellín (83), -Abajo, Gualtero Javier Alejandro, Bogotá (83).
Luego de eso nos sacaron a empezar a marchar de una vez, toda la mañana. Estabámos “entrenando” para lo que sería la “ceremonia” de bienvenida ese día en la tarde, tipo 5 pm.
Fue bastante extenuante, sobretodo para mi que no hacía ejercicio desde que pasé la prueba física, sin embargo ahí seguí. Hubo gente que estuvo mucho peor, hasta hubo que llevar a sanidad a algunos.
Luego procedimos a almorzar, me metó en el primer piso. Estabámos todos relajados (mientras una de las infiltradas se hacía la insubordinada) cuando llegó un tipo gritando:
-”Para daaarrr su órden cumplida de dar la vuelta a la basee!”
-”En cuánto la dio?”
-”20 minutos”
-”Buenooo ábrase de aquí!”
Eso lo dijo en un tono jodidamente fuerte, más fuerte de lo normal que se escucha allá. Nosotros civiles todavía, en nuestro primer día, nos asustamos como una mona. Luego me enteraría no había dado ninguna vuelta, y que el baño de sudor que tenía era simple agua que él mismo se había echado, también me enteré luego que tenían planeado hacer cosas peores, pero que al final no les dejaron porque hacía el inicio de la tarde ya dos personas habían pedido la baja.
Los infiltrados tenían planeado hasta “ataque guerrillero” y cosas de ese estilo, justo to freak the shit out of us. Yo me asusté medianamente… pero al final dejé que todo pasara. Supongo que siempre que el problema no fuera conmigo no habría problema.
El almuerzo siguió y nos dieron un ratico libre, acto seguido nos hicieron formar y llegaron los de segundo año, se hicieron enfrente de nosotros (yo estaba en primera columna para colmo de males) y gritaron hasta babearme:
-”Bienvenidos… RE-CLU-TAS!!”
Me sentí un roce como el man del comercial de Inglés sin Barreras… “do you speak English?” “A little”.
Seguimos ahí, y llegaron las 5pm, hora de la ceremonia.

Hicimos todo como estaba pactado, los papás de los que fueron muy emocionados, dos o tres viejas buenas… etc.
Yo, pues solo solito como una mona, nadie fue y no conocía a nadie, pero bueh, igual así soy en todo, sólo que con un roce de gente que la conozco el nombre y algunas de sus características, nada muy nuevo a nivel intrínseco.
Después de eso nos hicieron formar en la plaza de armas y el Mayor Mauricio Tobón nos empezó a dar su discurso, no recuerdo demasiado lo que dijo porque en ese momento estaba muy cansado físicamente y tenía la cabeza en otro lugar, pero si recuerdo un par de frases:-”¡Aquí pueden volar lo que sea… LO QUE SEAAAAA!, pero NO es fácil!. Ya se fueron dos personas… ¡NO-LES-GUS-TÓ!. Aquí pueden volar LO QUE SEAAA pero es una cosa de mucho sacrificio, mucho SA-CRI-FI-CIOOOOOO”.
Obviamente el discurso estaba dirigido al recluta que no sabía donde se había metido y todavía era manipulable, porque obviamente allá uno no puede volar “LO QUE SEAAA”, aunque eso a mi no me importaba… yo no quiero volar nada en particular, yo simplemente quiero volar. Otro gallo canta para mis ex códigos que entraron creyendo que iban volar F-16 o F-22 (es en serio). En ocasiones me parece inaudito que uno no tenga la información básica para saber que cuando uno es Oficial de la Fuerza Aérea de un país SOLAMENTE puede volar los Aviones que tenga la Fuerza Aérea de ese país, y aquí en Colombia no hay F-16 ni F-22. ¿qué van a volar entonces?. De hecho… no están conscientes de que el vuelo ni siquiera es seguro.
En fín, finalmente llegó la noche. El día había estado demasiado largo para mi gusto, tenía ya varios callos y temía por los infiltrados, seguro seguirían haciendo sus bromitas y qué pereza haber caido en eso (aunque me divertía como una mona cuando caían los otros, obviamente). Comimos y nos tocó la primera recogida, en la cual el Teniente Parada (a.k.a ”Potro”) nos contó las anécdotas de su primer día, de su grupo… de todo, bastante buena gente el tipo (“buenta gente” dentro de lo que cabe en el ámbito militar). Posterior a eso nos dirigimos al dormitorio, nos pusimos la pijama de viejito, nos cepillamos los dientes y demás y a dormir.
¿Dormir?, pues eso creía yo. La emoción (no necesariamente positiva) del momento y mi compañero de camarote moviéndose no me dejaron conciliar el sueño rápido a pesar de que mi cuerpo estaba físicamente exhausto. Calculo haberme dormido aproximadamente a las 11:50pm, aún aunque las luces las habían apagado a las 9:40pm. O sea dos horas y pico mirando pal techo, techo que no era más que las tablas que soportaban a mi compañero.
El caso es que me dormí… ¡hasta las 2am cuando les dio por tocarnos una serenata!. Si señores, después de todo el ajetreo del día nos tocaron una serenata a las 2am. La letra era algo como:
´”Abandonas tu hogarrr y tu familiaa”… algo así, en ese estado de pseudotraba en qué me encontraba no pude aprenderme mucho.
A mi me dio rabia que no dejaran dormir, pero ni modo… ¿qué iba a hacer yo si en teoría no podíamos ni bajarnos del camarote a no ser que hubiera una bomba o algo así?. La famosa serenata era una tradición del primer día de un curso, y también del día antes de convertirse en Subteniente. Duró como una hora, así que después de uno de los días más movidos de mi vida, me vine a dormir a las 3:20am para despertarme a las 4:50am. Yo tiendo a ser vampiro, pero esto era demasiado.
Reveille
Si la dormida había sido fuera de lo común, la levantada si que fue peor. Exactamente a las 4:50am empezó a recorrer el pasillo el cadete corneta tocando el reveille (precisamente con su corneta jojojo). Creo que en ese momento sentí lo que sienten mis amigos alcohólicos cuando se levantan un domingo después de esas cantidades industriales de licor que toman los sábados en las noche. El sonido de esa corneta “tra tra tratataratata” retumbaba en mi cabeza por lo menos 4 veces más fuerte de lo que en realidad estaba sonando. Y no sólo eso, a pesar de que todo lo veía como en cámara lenta el asunto es que tenía que saltar del camarote a bañarme lo más rápido que pudiera, darme un bañado de gato y seguir, puesto que teníamos 7 minutos para estar listos.
Para mi “estar listo” hasta ese día siempre había sido levantarme después de hacer pereza, bañarme con agua caliente por el tiempo que me diera la gana, despaciosamente salir del baño, secarme y vestirme tomándome mi tiempo y afeitarme si me daba la gana, ¿tender la cama? si acaso tres veces al año. En este nuevo contexto “estar” listo era bañarse, afeitarse, vestirse, tender la cama y organizar la cómoda (el “closet”) en 7 minutos. Imaginarán entonces que el baño era de gato, y la tendida de cama tenía que ser sin una arruga y usando la plancha y todo. Ese primer día nos demoramos aproximadamente 28 minutos, y desde ese primer día empecé a odiar el reveille y la corneta. Una vez que terminaramos teníamos que ponernos en posición firme al lado del catre y gritar “Firrrrrrme mi alférez!”, y ahí empezaba el alférez a revisar todo. Ni decir que ese día todo nos quedó mal hecho.
Luego había que pasar al comedor. La pasada al comedor era otro rito. De nuevo, en mi vida por fuera la comida era bajar por ella (o “prepararla” si no había nadie), comerla de la manera que me diera la gana cuando me diera la gana y dónde me diera la gana. Aquí el cuento era esperar a que sonara la corneta, salir corriendo pa la plaza de armas y formar por elementos al frente del comedor. En la formada apenas fueran llegando yo tenía que gritar:
-”¡Cadetessss …… uuuuunnnn!”
-”¡Dooooooooooo”
-”¡Treeeeeeeeeeeee!”
Con eso en teoría ellos debían organizarse, alinear y quedar en posición firme. Una vez hecho ese subritual se podía esperar una de dos cosas:
1. Qué nos pusieran a hacer flexiones por cualquier cosa.
2. Qué nos dejaran entrar sin flexiones.
Siendo justos, no nos pudieron a hacer demasiadas flexiones en esa fase. Entonces empezabamos a entrar por elementos, y yo era el primero de la primera escuadra del quinto elemento. O sea, yo era el PRIMERO en empezar a marchar, y bien es sabido por mis conocidos que no sobresalgo por mi coordinación ni mi ritmo (aunque camino medio normal), entonces era bastante incómodo porque dependiendo de la manera en qué yo caminara iban a caminar los otros 30 y pico de mi elemento, todo bajo la mirada vigilanta del alférez de turno. No había entrada al comedor en la que no se escucharan los gritos:
-”¡Cogiendo el paso cogiendo el paso puesss!”
-”¡45 gradosss!”
Eso en teoría iba dirigido a todo el elemento que no marchaba bien, pero que va, era pa mí que los “guiaba”, aunque ellos sabían como debían hacerlo lo hacían como lo hiciera yo, o sea, regular. Bien puede ser un consuelo pendejo, pero si no me pusieron a hacer flexiones extra fue porque TODOS los 5 elementos marchaban mal.
Después de culminar el camino desde el lugar de formación hasta la puerta del comedor, corto en distancia, pero largo en sufrimiento para el líder amotriz había que pararse en la entrada del comedor, ponerse firme, quitarse el gorro y gritar:
-”Permiso sigoooo mi xxxxx!”
Siendo xxxxx la persona de mayor rango que estuviera en el comedor.
¿Cómo carajos iba uno a saber cuál era la persona de mayor rango que estaba en un comedor de dos pisos del cual uno sólo veía las tres primeras mesas del primer piso?.
Por algo decían que “el recluta es mago”.
Si al alférez que cuidaba la puerta le parecía bien el grito (o sea, le daba la gana) uno entraba al comedor y empezaba a hacer la fila, si no, pues se quedaba gritando hasta que el susodicho lo dejara entrar a uno, bajo la mirada observante de quien estuviera ahí, y en mi caso, de todo el elemento porque yo era el primero (afortunadamente nunca me pasó).
Una vez uno estaba en la fila tenía que estar con las manos atrás y mirando al frente, nada de reirse ni mirar para los lados. La fila era un momento divertido pero medianamente estresante, yo por ejemplo tenía que mirar para arriba porque si veía a mis compañeros, sobretodo a Pedraza, me daba risa. Lo de Pedraza es porque él era el primero de la segunda escuadra, o sea, el que se hacía detrás de mi en las formaciones, y siempre le daba por contarme chistes o decirme cualquier pendejada (le encantaba decirme “Ramírez!…psstt… insubordinado!”). Quiénes me conocen saben que me río fácilmente. Después de eso verlo de frente en la fila, era ataque de risa seguro, y el que se reía le tocaba repetir 30 veces “no debo reirme en la fila!”, pero eso aumentaba aún más el ataque, lo cual resultaba en “No deboo pfff… no debooo reirme jauaj… no debo pfff”, y así hasta que pudiera repetir las 30 veces en tono medianamente militarudo.
En ocasiones pasaban revisando la posición de las manos. Uno en teoría debía tener las manos atrás empuñadas y firmes, entonces pasaba un alférez cualquiera y le intentaba “tumbar” las manos a uno. Una noche cualquiera un alférez Boyacense intentó “tumbarme” las manos a mí, y yo las tenía firmes, pero por puro reflejo agarré su dedo pulgar fuerte entre mi mano derecha y se lo apreté como por 10 segundos hasta que caí en cuenta porque decía:
-”sueltemeeeeeeeeeeee el dedo reclutaaaaaaaaaaaa!”
Ahí se lo solté y pensé que me iba a poner a repetir algo 30 veces, pero no pasó nada al final. Más me valió que nada hubiera pasado porque tenía un mini ataque de risa guardado por lo que había pasado, y si me ponía a repetir, pues…
La fila en algún momento tenía que acabar, en ese momento uno cogía un plato y los cubiertos y entonces se dirigía hacia donde las señoras (y en ocasiones un señor) que se encargaban de preparar y servir la comida. Bastante queridas me parecieron, como que sabían que eran las únicas personas fuera de los compañeros que no le iban a gritar a uno ni a tratarlo como lo más bajo, entonces se empeñaban en hacerle a uno agradable los 7-8 segundos que duraba la repartida de la comida. La bebida ya estaba lista y servida en unos carritos, entonces uno iba con su plato de comida, cogía su vaso de lo que fuera y se dirigía a la mesa. Obviamente, a la mesa y silla previamente establecidos y con las personas previamente establecidas… nada de sentarse donde a uno le diera la gana y con quién le diera la gana.
La fila era obviamente para nosotros los reclutas, los de mayor rango se nos colaban y nadie podía decir nada. De hecho una vez me pasó que agarré mi plato y me puse a mirar una cartelera, a los 2 segundos sentí que alguien me lo jalaba, y yo jalaba de vuelta, y así como 4 veces hasta que alguien dijo:
-”Suelte recluta suelte a verrrr!”
Lo había estado jalando el plato a uno de los brigadieres, y valía culo que yo hubiera estado haciendo la fila y hubiera sido el primero en coger el plato, si ese man se colaba y me jalaba el plato se lo tenía que dar. Igual no estaba viendo, entonces parece que no lo tomó tan mal.
Mi mesa era en el segundo piso, unas 5 mesas a la izquierda de las escaleras, entonces me tocaba hacer cierto recorrido con la comida en las manos, y en el recorrido, saludar a cuánto superior se me cruzara por el camino, todo sin dejar caer la comida. El recluta es mago!. Una vez estaba subiendo las escaleras y vi a alguien desde un ángulo que no me permitía ver su rango. Entonces dije “Buenas noches mi cadeteee!”… al ver que volteaba como un zombie de Resident Evil de una lo supe: El man no era un cadete y yo la había cagado. Se devolvió y ahora si me mostró sus 4 rayas de alférez y empezó: “le parece esto un cadete aah? qué es esto? mireeeeeee carajooo!” etc etc… y yo pues no hice más que decir “como ordeneee mi alférez”, porque no había de otra. Eso en plenas escaleras.
Fuera de ese par de cosas en el comedor no me pasó nada especial. Otras costumbres eran que cada vez que sonaba un timbre que había en el primer piso uno se tenía que quedar quieto… si tenía comida o bebida en la boca dejar de masticar. Uno también tenía que “comer en cuadro”, esto era, comer alineado con los otros y hacer que la cuchara fuera a la boca y no la boca a la cuchara (como lo hago yo juajau)… me regañaron por eso varias veces también… comer en cuadro era una jodida mierda.
También tocaban el timbre cada vez que alguien cumplía años y decían: “El compañero (o la compañera) XXXXX está de cumpleaños y no se le ha hecho nada!”. Uno pensaría que era pa algo bueno, pero que va, al cumpleañero le hacían una mezcla de la comida que habían servido con la bebida en un vaso y se la tenía que tomar así!… vi por lo menos a tres personas a punto de vomitar. ¡Eso les pasa por cumplir años!.
Como algunos sospecharán… cualquier movimiento que uno quisiera hacer era todo un procedimiento:
-”Permiso para levantarme de la mesa mi Brigadier!”
-”Permiso sigo a la mesa mi Brigadier!”.
A pesar de eso, la comida era un momento bastante divertido dentro de todo. Al finalizar uno tenía que pararse, llevar los platos, y un día a la semana, limpiar la mesa. Luego de eso para salir uno se paraba en la puerta y de la misma manera que entró le tocaba gritar:
-”Permisooooo salgoooooooo mi XXXXX” (siendo XXXX la persona de más alto rango presente, ¿cómo sabía uno quién era?… el recluta es mago).
Luego correr hasta el dormitorio esperando que nadie lo viera y a cepillarse los dientes tan pronto pudiera y organizarse para la actividad que viniera. En pocos minutos habría otra formación.
Klass und Kloss-order
Después de desayunar, correr, cepillar, limpiar y formar había que ir al edificio académico donde tomaríamos clases. El edificio académico era un edificio bastante antiguo pero bien tenido (en mi opinión). Los salones tenían nombre de Avión (“Aula Kfir, Aula M5, Aula Arpía…” etc) y nos tocaba siempre en el mismo salón. O sea, nos partieron en grupos: Los de administración en dos grupos, los de mecánica en otros tantos, etc. Entonces administración A iba en el salon X, mecánica B iba en otro, y así sucesivamente. En este mismo momento no recuerdo el nombre de mi salón, pero me tocaba en una ventana que daba justo a la rampa de paradas y me tocaba sentado al lado de Correa (los pupitres eran de dos puestos), cosa que no me molestaba en lo más mínimo porque Correa era mi mejor amigo allá.
La primera clase era como a las 6:30am, teníamos clases de historia de la FAC, derechos y deberes como militares, símbolos, estructuras militares, armamento etc. Una de las clases nos la daba una Teniente que se llama Mayerli Guerrero que estaba como buena pero a mucha gente la ponía a hacer flexiones en plena clase (es la que sale en la propaganda de la EMAVI en las revistas Aeronáutica), otra clase nos la daba un man cuyo rango no recuerdo y cuyo nombre era Istnardo y yo como que no le cogía la dinámica de la clase a ese man, y un día me puso a mi a responder una pregunta que no me sabía y la respondí al azar y me quedó buena jauajauajau. Otra clase era con un teniente de apellido Montealegre que era muy buena gente y la clase era entretenida, aunque era inevitable bostezar y entonces nos ponía de cuclillas y arribaaaaaaaaa y abajoooooooooo pero era mera diversión. La de armamento era con un Suboficial de apellido Reyes muy buena gente también, y hay veces nos tenía que dar clase afuera por un asunto con los salones o porque tocaba práctica. Obviamente había profesores y clases muy buenas y otras muy malas, pero no tengo nada demasiado malo o demasido bueno que decir de ninguno. Lo que si recuerdo es que inevitablemente, SIEMPRE, a las 11:20am yo me quedaba dormido encima del pupitre y Correa me levantaba de un coscorronazo antes de que me pillaran y guess what!… me pusieran a hacer flexiones.
Una vez acabadas las clases (con un descanso de 15 minutos para el refrigerio) tocaban clases de orden cerrado. O sea, estar en formación y obedecer órdenes y cosas. A mi esa clase casi no me gustaba porque era ahí en la rampa de paradas a medio día, formados, con sueño, calor y hambre y girando pa acá, girando pa allá, arrodillados sobre el pavimento caliente, pasifly escalonado por la derecha… BI-PEEEEEE, etc etc etc. Aunque era muy divertida en ocasiones, sobretodo el principio, porque nadie coordinaba y eso se veía muy charro. Por ahí pasaban los alféreces gritando:
-”Ya van DAN-DOOOOOOOOOO!… dando lástima”
Pero generalmente, como dije, era más bien cansona, por lo menos para mí. Cuando se acababa siempre era un placer porque uno sabía que seguía el almuerzo y un descansito (y si todo salía bien depronto había tiempo pa bañarse antes de las 5pm… hora habitual del baño largo y sustancioso).
Afternoon
En la tarde generalmente era deporte, pero los primeros días era cualquier cosa desde deporte, hasta reunión con el director de la EMAVI pasando por cualquier cantidad de trámites administrativos. Para la actividad general nos partieron en dos grupos, a un grupo el tocaba entrenamiento físico y a otros les tocaba defensa personal. El entrenamiento físico era con alféreces y era trotar como un berraco, hacer abdominales como un berraco y hacer flexiones como un berraco ahí en el pavimento en frente del C.I.T.A. Anduve ahí con el grupo, aunque obviamente había gente que tenía mucho mejor estado físico que yo, eso se sabía, pero no pasé ninguna vergüenza particular por algún rezago. En las flexiones, aunque estaba mamado… lo que lo molestaba al final no era tanto hacerlas (aunque no sintiera el brazo) sino el callo por el pavimento.
Cuando no tocaba eso tocaba clases de defensa personal. El instructor de defensa personal era buena persona pero era un attention whore en todo el sentido de la frase.
Primero nos sentabamos en círculo alrededor de él y entonces ponía mera pose y empezaba a mirar a todo el mundo y de repente señalaba a alguien y decía en marcadísimo acento caleño:
-”Ven TÚ, Monstruoo!”
Si el elegido no se paraba en 2 milisegundos el man se emputaba y decía que muy lentos y que al le gustaba todo de una y nos mandaba a TODOS a darle dos vueltas a la teta (la teta es el planetario de EMAVI), luego llegabámos y ponía la pose y decía:
-”Sen-TAR-se!”
Y el que no estuviera sentado en 2 milisegundos… pues ya saben, y luego mismo siempre que decía:
-”En-Guar-DIA!”
-”Pa-rar-SE!”
-”Ah…uh…” etc.
-”Ten-der-SE!” (más flexiones)

En fín, apenas elegía a una víctima que se parara lo suficientemente rápido para su gusto ejecutaba la maniobra que estuviera enseñando con esa persona y luego nosotros con una pareja lo hacíamos. Yo siempre me hacía con Correa y nos iba bien, y a decir verdad no estaban nada mal las cosas que nos enseñaba, pero pues a mi ya todo se me olvidó.
Al man le estaban quitando muchas clases para hacer otras cosas y se emputó y le renegó al Teniente Parada que si eso seguía así él no respondía por como saliera la revista de defensa personal (que era una exhibición que se hacía el día de la primera visita de los papás a la base), y estaba todavía más puto porque al parecer ese era el último año que estaba él en esas, y que ya como que se iba a jubilar.
Terminaba la tarde y hacíamos algo en el tiempo que estaba entre el deporte o la defensa personal y entonces pasábamos a la comida, que era el mismo ritual descrito del comedor.
Recogida
La recogida era lo que se hacía antes de ir a dormir, todos formábamos y el que estuviera de oficial de control nos echaba un sermón y luego varios brigadieres daban disposiciones varias… en el mejor de los casos. Yo aprendí a odiar la recogida con toda mi alma y entendí por qué cuando uno cumplía años el regalo que le daban a uno era una “recogida voluntaria” (o sea, va a la recogida si le da la gana y nadie lo va a joder porque no vaya). Fuera de lo descrito que era lo normal… aprendí siempre a esperar con temor el grito:
-”Tender-SEEEEEEEE!”
Y si, de nuevo al piso en la recogida. Y esta vez era peor porque el man pasaba dando revista y yo estaba justo en frente de él, y nos dejaba ahí sosteniendo sin movernos hasta que algunos empazábamos a fallar en la tarea encomendada… pero siempre era yo el que estaba a la vista entonces paila, el regaño era pa mi casi siempre, si no era el oficial de control que me daba con la gorra era un alférez cualquiera que me echaba cantaletas de perrenque y jodas de esas… y si, aprendí a odiar la recogida. La mejor frase que podía escuchar era:
-”Retirar-SEEE!”
Eso significaba que tendría 24 horas más antes de la próxima tendida protagonista.
ALT + F4
En fín, después de analizar bien la situación y de varias operaciones internas llegué a la conclusión de que yo no quería ser militar, y que pretender que lo militar no existe para llegar a volar no era una idea viable (por más que algunas personas en teoría lo hayan logrado). Así que tomé en firme la decisión de retirarme de la Fuerza Aérea antes de perder más tiempo, más plata y de que todo se complicara más con el tiempo. Entonces comencé a “relajarme” un roce, si por alguna razón me jodía con las flexiones o por llegar un poquito tarde a alguna parte o por tener una arruga en la camisa o por no haber alcanzado a afeitarme (etc…) ya no sentía que se me iba a acabar el mundo. Lo comenté inicialmente con un par de amigos y obviamente eso se supo a una milésima de segundo y algunos se acercaron a preguntarme:
-”Hermanooo por ahí andan diciendo que ud está pensando en pedir la baja… etc etc etc”
-”Hermanooooooo somos un equipooo somos una familia”
-”Ramírez no te vayas quién me va a hacer reirrrrr en las formaciones”
Unos se me acercaban a decirme que también lo estaban pensando, otros a intentar que cambiara de opinión, no faltaba el Terminator que creía que era por simple incapacidad… y bueno, todos los estereotipos imaginables en una situación como esa.
Y si, a los dos o tres días oficialmente le dije a mi alférez: “Yo me voy de aquí”.
El man dijo: “Segurooo?”
Yo dije: “Si”
Alférez: “Piénselo bien, mañana hablamos”
Yo: “OK” (Ya lo había pensado lo suficiente a decir verdad)
Al otro día volví y le dije. Entonces fuimos a hablar con la Teniente Guerrero (la que está como buena) y me dijo básicamente lo mismo: “Piénselo bien que a mucha le pasa que se va y luego quiere volver… etc etc. Mañana hablamos”. Al otro día fui y le confirmé lo que le había dicho el día anterior.
Entonces ahí si comenzaron a ”procesarme”, pero resulta que no era
sólo yo, ahora también Cubides se iba y también otro man de apellido Saavedra. Nos juntaron a los tres y nos asignaron a un cadete que le tocaba el título de “control PB” en esa situación, y comienzo toda la odisea. Inicialmente tocó hablar con el teniente Parada, él nos habló de las ventajas, de la pensión, de la estabilidad, de una cosa y la otra y nos pidió unos datos (cuenta bancaria, dirección y teléfonos). Luego de eso tocaba hablar con el Teniente Coronel Trujillo, pero uno tenía que esperar a que ese man estuviera libre y nos quisiera atender. Entre una cosa y la otra pasaba mucho tiempo y nos tocaba a los 3 juntos con el control PB, porque según él mismo control PB nosotros ya éramos civiles, entonces no podíamos estar moviéndonos así como así por la base.
Algo que me soprendió bastante fue que en las horas libres cuando estaba ahí en el bar Mescalero solo, esperando a que me pudieran “atender” (quién fuera que me tuviera que “atender” en el momento) se me acercaron varios alféreces y cadetes de grados superiores y me decían cosas como:
-”Si hermano, esto es una mierda”
-”Ojalá yo hubiera sabido lo que se ahora cuando estaba como ud… habría tomado la misma decisión suya”
-”Yo porque ya llevo mucho tiempo y plata invertida aquí”
-”Si me salgo mi papá me mata… no le vaya a decir a nadie que yo dije eso”
Hasta Oficiales me dijeron cosas similares. A decir verdad yo no pensé que hubiera tanta gente tan desanimada en esos niveles tan “altos”. No voy a decir que son mayoría ni mucho menos, pero si son muchos más de los que pensé inicialmente.
En fín, llegó un momento en el que el TC Trujillo nos atendió, primero pasó Cubides, luego Saavedra y luego yo. El TC este era bastante regañón y no sólo eso, sino que primero llamó a mi mamá. Afortunadamente ella ya sabía y yo ya estoy como crecido. Empezó con lo típico, qué por qué me quiero ir, qué esto y lo otro, qué si yo había estado en la reunión de ingreso con él, etc etc etc. Yo le dije muy clarito todo, le expliqué la conclusión a la que había llegado y me empezó a regañar:
-”Pero es que uno en la vida tiene que tenerrr decisión!”
-”Pues por tener decisión es que estoy haciendo esto!”
Y bueno, el man con eso se quedó como callado, me firmó un papel y todo terminó. A los otros dos también les había pegado tremendo regaño… quién sabe que se habría creido.
Lo que seguía era llenar una hoja de “firmas”, eran como 10 firmas de paz y salvos. Eso si que fue demorado porque uno tenía que atenerse a qué la persona que tenía que firmar cada departamento estuviera, y no sólo que estuviera sino que quisiera hacerle el favor a uno de firmarle las cosas. Había que conseguir firmas de paz en salvo en los dos bares, en la biblioteca, en la sección audiovisual, en pagaduría, en la sección de identificación militar, en sanidad, en la lavandería, en la comisión vestuario, con la psicóloga y como con dos o tres dependencias administrativas que no recuerdo ya. También había que tomar exámenes médicos de nuevo para que después uno no demandara a la Fuerza Aérea por cualquier cosa, pero existía la posibilidad de firmar una carta en la que uno eximía a la Fuerza Aérea de cualquier cosa. Yo pensé en tomar los exámenes pero me dijeron “eso lo retrasa por ahí 15 días porque toca ir a sanidad a pedir las citas (-eran como 7 citas distintas-) y ver cuando se las pueden dar”. Finalmente decidí firmar la carta que los eximía.
Algunas firmas eran bastante rápidas, por ejemplo el señor de la biblioteca firmó de una diciendo:
-”Pero por qué se vaaaaan? Si todavía no conocen bien la biblioteca que es lo mejor de la escuela”
El señor de la sección audiovisual me puso a hacer 40 flexiones, o si no me quedaba sin firma, y así tuvo que ser (el dijo que era su “despedida” para los que se iban). El de la identidad militar también fue de una porque para ese entonces ni siquiera nos la habían dado, igualmente con los bares (aunque para el Mescalero tocaba esperar a que fuera por la tarde que es cuando el señor llegaba en su Mercedes-Benz), vestuario también fue rápido… tocó qué of the Rivers mandara una nota y que lo filmara el alférez Parada. En sanidad fue cuestión de ir dos veces a la oficina que quedaba al lado de la de la buena esa del inmenso culo, la primera vez no estaba quién debía firmar (¿pa dónde es que se van?), pero volví por la tarde y todo estuvo resuelto. En una de las secciones administrativas la señora me dijo:
-”Pero veeeeeeeeeeeee si hasta cara de militar tieneeee… bueno mijo, tenga”.
¿Cara de militar yo?… hmmm. Jauajauajau.
Sin embargo la firma de la sección administrativa (pagaduría y las otras que no eran las de la señora que me veía con cara de militar) fueron muy engorrosas. Uno iba donde esa gente y nunca estaba el que tenía que firmar, cuando estaba decía que volviera “por la tarde”, luego que al otro día… en fín, fue una vuelta bien maluca. En la lavandería nos salieron con un cuento de que tocaba “esperar a la administradora” que porque la ropa estaba con código de barras y yo no se que más cosas. Entonces yo le dije a la encargada:
-”Aquí no hay ropa mia, todavía no he traido” (y si, no había llevado todavía porque cuando en teoría me tocaba hubo que hacer algo más y al final no se pudo).
-”No importaaa eso tiene código de barrasss”
-”Señora, aquí no hay ABSOLUTAMENTE NADA que me pertenezca, simplemente firme por favor”
-”Noooo eso tiene código de barrassssssssssssssssssssss”
-”¿Qué tiene código de barras?”
-”La ropa”
-”Aquí no tengo ropa”
-”Hay que hablar con la administradora”
-”¿Por qué?”
-”Porque eso tiene código de barrassssssssss”
En resumidas cuentas, esa firma no se pudo recolectar ese día. Después de ir como 3 veces más se logró obtener lo que es la firma.
Quedaba la de la psicóloga, la cual fue medianamente problemática porque el asunto consistía en conseguir una cita con ella pero hablar un roce del asunto, llenar unos formularios y demás. Pero ella NO tenía tiempo y nos mandaba para acá y para allá. Al final después de un esfuerzo mediano (no llegó al nivel de la lavandería) nos tocaron las citas. El asunto con ella fue básicamente el mismo que con el TC regañón pero sin regaño, al final llenar una hoja ahí y por fín, la firma de ella.
En el transcurso de la pedidera de firmas tocó hablar también con el director de la escuela, José Javier Pérez. Mientras lo esperaba hablé con un par de oficiales más ahí en el comando, incluido uno que estaba medio aburrido porque lo habían pasado a ser instructor de Mescalero después de haber estado volando Dornier 328. Ya se imaginarán lo que me preguntó el director y el enfoque de la conversación. Pero en este caso noté un oficial calmado, sabio y presto a escuchar… muy distinto de Trujillo. Se fijó en mis puntajes del proceso de selección y me dijo:
-”Qué lástima hombre, tienes de los puntajes más altos, sobretodo en el examen intelectual. Si la decisión ya está tomada espero entonces que la experiencia haya servido de algo”.
-”Claro que sirvió, gracias”
Por un momento me creí que al man le dolía en serio que me fuera (por el tono en qué lo dijo y otras cosas… me dio esa sensación inicialmente), pero después volví en mí mismo y pues nada… eso debe ser rutinario para él y yo era simplemente otro cadete que se iba, independiente de los puntajes era sólo eso, uno más.
Ya sólo era esperar que el director firmara la autorización de desacuartelamiento, mientras eso empecé a vender la dotación. Medias por aquí… camisas azules por allá, camisas blancas al cadete de la derecha… etc etc. Eso fue mero mercado de las pulgas pasando por todas partes. Aunque fue maluco porque mientras hacía eso se me perdió la billetera… me imaginaba ya todo película:
-”En una ciudad desconocida, sin papeles, recién salido de la Fuerza Aérea y con sólo la plata que recolectó por la venta de la dotación”. El caso es que después de como 4 días de sufrir (aja, así de demorado es el proceso), preguntar, preocuparme, seguir preguntando, recorrer la base… la billetera apareció, se la había encontrado un músico, y me sacó recompensa el HP y todo. Igual yo pensaba darle pero eeehhh… me la fue sacando así como así. Todo estaba completo afortunadamente.
En el proceso me tocaron como cuatro control PB distintos:
1. Pedroza, de Medellín. El tipo muy buena gente, si por ese man hubiera sido salía ese mismo día a acabar los guerrillos con sus propias manos.
2. Vásquez, de Villavicencio. El había pasado ya por la misma situación mia y hasta llamó a la mamá pa que viniera e hicieran el proceso pa irse… al final lo convencieron de que se quedara y al momento de tenerme que “cuidar” todavía se estaba preguntando si había tomado la decisión adecuada. Le enseñé ahí un par de cosas en el simulador en los tiempos libres.
3. Fonseca, de Medellín. Aburrido pero le gustaba chicanear cuando llegaba de vacaciones, además ya llevaba mucho tiempo. “Yo me quería meter era a la Armada (o el DAS, -no recuerdo bien-) y un tío me dijo que me metiera aquí y pues si”.
4. Urbina, de Bogotá. Ese man si estaba contento aunque estaba llevado en Física.
Después de vender lo que iba a vender, encontrar la billetera y terminar todo el largo y tedioso proceso estuvo lista la autorización pa que me fuera, y así lo hice. No fue una decisión fácil (yo aquí solo he dicho que pensé y tomé la decisión… pero la facilidad de tomar la decisión y todo lo que a uno se le pasa por la cabeza mientras lo hace es como el sabor de quatro), pero estaba tomada y había que asumirla. Cubides y Saavedra se habían ido momentos antes, y ya había otros que también les había dado por pedir la baja… pero apenas estaban empezando el tedioso proceso (iban como por el regaño de Trujillo apenas) y estuvieron separados de mí y con otros PB. Ese día había un acto de “humor” ahí en el casino… me puse a verlo con el resto de la gente mientras esperaba para poderme ir, aunque esperé para nada porque pensé que tenía que hablar con el Teniente Velazco (el man más buena gente que puede haber en esa base) y no, cuando por fín lo encontré me dijo que no tenía que hablar con él, que yo ya estaba listo. Llegué a la guardia (que estaba custodiada por Istnardo) y me senté a esperar a que Paula me recogiera (ya estaba todo eso planeado). Después de un tiempo Paula apareció… le revisaron sus cavidades (mentiras). Me monté en el carro con todoj mij corotoh y me fui.
Me quité un gran peso de encima cerrar ese capítulo de una buena vez,
no quedarme con la incertidumbre de lo que habría sido en caso de no haber pasado o no haberlo intentado, pero tampoco quedarme si no iba a estar bien. En ocasiones pienso “y si me hubiera quedado?”… pero en resumidas cuentas no me arrepiento de haber salido, me queda la tranquilidad descrita anteriormente y definitivamente es algo que no me quita el sueño y que quedará como un muy buen recuerdo a pesar de todo.
A pesar de cosas muy malucas que vi, me queda una buena imagen de la Fuerza Aérea y la apoyo… pero la vida militar simplemente no me va. Espero que a mis códigos que en realidad quieran estar allá les vaya bien, a pesar de que ya echaron a algunos y muchos otros han pedido la baja después de mi.
Cali-fornication
En fín, una vez que estuve afuera decidí quedarme unos días en Cali
aprovechando que tengo amigos allá y toda la cosa.
Los primeros dos o tres días me quedé con Paula. En el día nos ibamos por ahí y me mostraba partes de la ciudad y centros comerciales y esas cosas. Con ella estuve en Unicentro, Chipichape, Unico, entre otros. Un día me llevó a la Universidad (PUJ) porque tenía clase, ella se quedó en la clase y yo en el carro escuchando música o viendo viejas. En teoría me iba a quedar en la casa de ella a dormir también, pero a un tío le dio por ir y entonces a mi me mandaron pa la casa de una tía de ella, aunque era sólo por la noche y la señora era muy buena gente entonces no hubo problema (igual yo sólo me siento en mi propia casa… jojojo).
Después de eso estuve en el apartamento de Pablo unos días también. Salíamos por ahí a cine y a comer y con una amiga de él que se llama Yuliana (nacida en Medellín). También me tocó ir a la Universidad un par de días con él y pues lo mismo, me quedé viendo viejas (la misma PUJ era), y salir con toda la familia de él a comer antes de irme (la familia vive en Popayán pero estuvieron de paso ese día también). Conocí cosas de la ciudad también como las empanadas esas del gato del río, más centros comerciales… avenidas y vainas de esas, etc y un gringo metido nos regañó ya ni me acuerdo por qué.
La gente habla muy mal de Cali, pero en lo poco que pude conocer no me pareció tan mal a decir verdad. Obvio, tiene los mismos problemas de poco civismo y descuido estatal de casi todas las ciudades Colombianas, pero a simple vista no se me hizo así como mucho peor que Medellín o Bogotá en ese sentido. Eso no quiere decir pues que ya me quiero ir a vivir allá… simplemente me produjo una mejor impresión de la que creí que tendría por todo lo que se comenta.
En fín, todo estuvo listo y era la hora de devolverme para Medellín, ya era hora y fuera de todo se me estaba acabando la plata y todo eso. Entonces me fijé que opciones había, y decidí devolverme en el AVA042 porque era un 757 y nunca había volado en 757 y desde hace rato quería. Había otra opción que era conectando en Bogotá y me habrían tocado dos 757 pero a la hora que salía el vuelo no había quien me llevara al Aeropuerto, y prefería no tener que irme en taxi y más en una ciudad totalmente desconocida para mi sabiendo que a la hora del 042 si me podían llevar e igualmente era un 757, aunque no por partida doble.
Compré el tiquete por internet ahí mismo y dejé todo listo.
Felicidad
El vuelo era a las 16:10 local. Así que en la mañana y al medio día de nuevo salimos con la familia de Pablo a comprar unas cosas al Unico (una ropa y unos tennis) y luego almorzamos ahí mismo… o fue en la 14… ya se me olvidó. Después de medio día se nos unió Harold Triana otro aerofanático y nos fuimos pal Bonilla Aragón, que quedaba mucho más cerca de Cali de lo que yo pensaba. Hice el check-in y teníamos algo de tiempo. Entonces de afán nos fuimos para el museo del transporte y para el Aeroclub del Pacífico. Allá MUY de afán vi los DC-3 y demás cosas, hablé un roce con Manuel Restrepo, tomé un par de fotos (incluida una a un Grumman Goose)… en nada de tiempo dieron las 15:30 local y yo no había regresado.
Emputados pal Aeropuerto y claro… llegué de penúltimo (sólo llegó después de mi otro man ahí) y me regañaron levemente en Avianca. La sala de espera era un despelote porque ese vuelo es Internacional (sigue para New York) y al mismo tiempo estaba saliendo el de Madrid… sólo se escuchaba “los de Medellínnn por la izquierrrrrda”… hice la fila y un man del DAS me dijo que me quitara un zapato. Creo que la emoción de perder la virginidad de 757 me hacía poner cara de mula… pero nah, yo sano. El man examinó ahí el zapato y todo bien, afortunadamente no tenía mucha pqek (aunque ese man debe estar acostumbrado a meras cosas jojojo). Avancé y ahí lo vi: Mi 757 en el gate 4 del satélite Internacional, listo para recibirme en sus entrañas jauajau. Lo abordé y busqué mi puesto… ventana en salida de emergencia, o sea, mucho espacio para estirar los pies y justo encima del ala para ver todos los movimientos de flaps y demás como me gusta. Fuera de eso me tocó la hilera de 3 asientos para mi sólo, mucho mejorrrr. Lo único era que la persiana estaba como medio trabada y casi no la abro pero eso se solucionó de una. Se cerró el vuelo y el AVA042, a Medellín y New York, Boeing 757 (N522NA) comenzó remolque atrás y encendido. El Avión estaba lleno en un 75% más o menos y atrás de mi puesto un man le echó los perros a la vieja que estaba a su lado pero la vieja lo estrelló jojojo.

El taxeo a la pista 01 fue rápido y el despegue también. Rolling take-off con rotación extra potente, como sólo un 757 la puede hacer.
Yo veía cultivos de caña de azúcar que se extendían
hasta que se perdía la vista, luego montañas y en nada estuvimos en crucero. Vi todo el eje cafetero (Manizales, Pereira, Armenia…) estando en la W3 (nunca he ido a esas ciudades). El servicio normal y rápidamente comenzó el descenso, emputado iba ese 757 con Spoilers y todo el cuento. El Touchdown normal también, salimos por Charlie y directo al gate 11. Recogí mi equipaje y fui a comprar un helado pero no había, lo que si había era un Embraer 170 de Satena saliendo a San Andrés como NSE0707. No estuve mucho tiempo en el Aeropuerto esta vez, simplemente me monté en un bus y bueno, de nuevo pa la casa.
Metallica – No Leaf Clover (S&M)
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Sábado, Julio 14 2007 a las 22:37 |
“El man no era un cadete y yo la había cagado. Se devolvió y ahora si me mostró sus 4 rayas de alférez y empezó: “le parece esto un cadete aah? qué es esto? mireeeeeee carajooo!” etc etc… y yo pues no hice más que decir “como ordeneee mi alférez”” ROFL
mera chimbita de post
Sábado, Julio 21 2007 a las 19:36 |
Leer este post, por demás divertido y con ese estilo que solo Andrés podría tener, me recuerda de mis épocas muy parecidas y añoradas en EMAVI. Es como mirarme en el espejo y hacer una retrospección de una época de mi vida que nunca olvidaré y de la cual tengo recuerdos tan vívidos como los que narra Andrés. My “brother of soul” felicitaciones por el post, como dijeron, es una re-chimbita.
Martes, Agosto 14 2007 a las 12:40 |
Bacano que volvio…
Lunes, Mayo 19 2008 a las 19:54 |
parcero ex codigo jajaja re loco su post muy desparchado pa escribir tanta carreta juazjauzjuaz pero esta muy bn creo qno le falto el mas minimo detalle jajajaj hasta ahora con dos rayasa haaaaaaaaaaaaaa!!! pero hay vamos salu2
Martes, Octubre 7 2008 a las 16:30 |
muy bacano el post,devieras de ser exscritor o periodista,muuuy bueno